viernes, 19 de agosto de 2011

La Iglesia Católica y la crisis del preservativo de 2009 (III): los expertos que avalaron las palabras del Papa


Edward C. Green diserta en el  XXXº Meeting per l'amicizia fra i popoli, Rimini, 26-VIII-2009

A medida de que el recurso de la victimización lograba movilizar a la opinión confesional y se iba superando la crisis mediática desatada el 17 de marzo de 2009 por Benedicto XVI a propósito del preservativo, la intellighenzia católica retomaría ciertos aspectos de la discusión de fondo, haciendo hincapié, progresivamente, en las opiniones de expertos sanitarios que refrendaron la idea de que el reparto de preservativos agravaba el problema en vez de contribuir a su solución, ofreciendo así una cobertura científica, médica y estadística a las declaraciones de Ratzinger y las tesis de la Iglesia.

Expertos al rescate

Ciertamente, en aquellos días no hubo muchos profesionales de prestigio que acudieran en auxilio del Papa, por lo que los pocos que lo hicieron fueron explotados hasta el hartazgo por el aparato publicístico católico.

En España se difundieron tempranamente algunos testimonios que refrendaban la tesis de la peligrosidad del preservativo. En Alba Digital, por ejemplo, se reprodujeron las opiniones del doctor Pablo Barreiro, “adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III de Madrid”, quien afirmó que “la campaña masiva de uso de preservativos sólo consigue agravar el problema”, considerando que el envío de preservativos anunciado por el Ministro Bernat Soria era “tirar el dinero” ya que “sólo lo van a usar 20 de cada 100”. Ya que el 80% de los africanos rechazarían los preservativos “por razones culturales”. Según el Dr. Barreiro “el mensaje que se transmite con las campañas de fomento del preservativo es que el sexo es para jugar. Y lo que se consigue es aumentar el consumo de sexo, sabiendo que no van a usar esa medida que se propone (1).

El 20 de marzo tomó estado público un documento titulado “La epidemia del HIV-SIDA y el uso del preservativo. Adhesión a las palabras del Santo Padre Benedicto XVI” y firmado en Buenos Aires por los Dres. Alejandro Nolazco, Antonio Catalán Pellet y Ernesto Beruti, presidente, secretario y vicepresidente, respectivamente, del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires (CMCBA) (2). En esta declaración —prestamente difundida en España e Iberoamérica por la Agencia ZENIT, Catholic.net, ACI y ACEprensa (3)— se afirmaba que “las campañas de salud basadas en la distribución de preservativos para evitar el SIDA inducen a engaño, porque ocultan información y no colaboran a la prevención, sino a una mayor difusión de las conductas de riesgo, ya que implican que las autoridades sanitarias están dando su visto bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la epidemia”. El CMCBA sentenciaba, también, que las campañas de “sexo seguro” basadas en el reparto de preservativos alientan la promiscuidad sexual y son el origen de la reaparición o aumento de casos de sífilis, gorronea, clamidias, tricomoniasis, herpes genital; y lamentaba que algunas autoridades de salud consideraran peligrosas las declaraciones del Papa, viendo en esto la intención de “imponer totalitariamente un pensamiento único, políticamente correcto” contra los “datos que la ciencia nos proporciona”. Pese a esta declaración, el CMCBA —en la estela de numerosos medios católicos— utilizó en su argumentación datos tergiversados extraídos de documentos (4) o de artículos especializados, cuyas tesis son abiertamente opuestas a las de la Iglesia (5).

En definitiva, para el CMCBA, la solución pasaría por lo que expresara el Papa: por una “renovación espiritual y humana que lleve aparejada una forma nueva de comportarse”, es decir, por “humanizar la sexualidad”. De allí que concluya su declaración pronunciando un llamamiento a médicos, educadores, padres de familia y a las autoridades públicas, sumamente esclarecedor de sus posturas: “para que entre todos volvamos a valorar el orden natural, sin concesiones al “mal menor”, viviendo y difundiendo un comportamiento realmente humano basado en el ejercicio de las virtudes de la templanza, la castidad y la continencia”.

Sin embargo, los testimonios más citados durante la crisis, tanto en España, como en el resto del mundo, fueron los ofrecidos por el Dr. Edward C. Green, investigador y director científico del Proyecto de Prevención del SIDA de la Harvard School of Public Health (6). Las primeras declaraciones de Green que se popularizaron fueron las recogidas por Kathryn Jean López en su crónica “From Saint Peter’s Square to Harvard Square”, publicada por la National Review on line, el 19-III-2009. Esta postura fue reafirmada en varias entrevistas (7), aún cuando el texto que más impacto tendría sería su propio artículo titulado “The Pope may be right” aparecido en el Washington Post del 29 de marzo, en el cual afirmaba que, en lo que hace al preservativo como instrumento para detener la propagación del Sida en África, la evidencia apoyaba los dichos del Papa acerca de que la distribución de preservativos no ayudaba y podía empeorar el problema (8).